Fiestas de Lavapiés, fiestas de música y Candela

Aunque muchos traten de escapar de Madrid en agosto, los verdaderos gatos saben que es el momento ideal para permanecer. Calles medio vacías, cero atascos, sitio libre en terrazas siempre… En realidad agosto –salvando el tema del calor- es un mes perfecto para disfrutar de la capital de España. Pero no sólo por eso, sino porque es el mes de las fiestas más castizas.

Este jueves han comenzado los festejos anuales del céntrico barrio de Lavapiés, las fiestas de San Lorenzo, a las que siguen San Cayetano y La Paloma. El Madrid de siempre, ese es el que aprovecha este mes para salir a la calle como si de un pueblo se tratara. Verbenas, chotis por las esquinas, puestos de comida en la calle y, sobre todo, mucha música.

*Programa de fiestas de San Lorenzo, San Cayetano y La Paloma.

Lavapiés es desde hace años uno de los barrios más multiculturales de España. En poco más de 10 años, ha pasado de ser una zona deprimida a ser el mejor ejemplo de que la diversidad no es sinónimo de nada negativo, sino todo lo contrario. Por eso en estas fiestas hay un poco de todo: música africana, swing, electrónica, chotis y, como no podía ser de otra manera, flamenco.

Este barrio esconde uno de los lugares de flamenco más desconocidos para los puristas, pero más concurridos para todos los demás.

A principios de los años 80, en plena movida madrileña, en la esquina de la Calle del Olmo y la Calle del Olivar, un local se llenó de coloridos azulejos andaluces para acoger un pequeño tablao. En ese rinconcito llamado Candela, como reza su página web, “cantaores, bailaores, guitarristas, músicos, poetas, escritores, periodistas, y gente de la artes de Madrid, y España de aquella época, se encuentran como en su casa”.

En el Candela, las noches son casi interminables, la rumba y el flamenco más animado hacen que cientos de personas –quizás decenas, pero lo reducido del espacio hace que parezcan miles- se muevan sin parar y canten sin pudor. Gitanos, payos, africanos, estadounidenses, alemanes y británicos… en este pintoresco lugar todos son bien recibidos, eso sí, tienen que vibrar con la música.

La música, esa que en ocasiones surgió de las manos y las guitarras de Camarón, Paco de Lucía, Enrique Morente o Pepe Habichuela, entre muchos otros, esa es el verdadero espíritu del Candela. Un alma que hoy permanece y se esconde en las callecitas estrechas y laberínticas de Lavapiés.

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